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La empresa Agromartín, en Lepe, ha celebrado una jornada de convivencia y despedida de las 340 trabajadoras con el fin de la campaña |
La empresa Agromartín es conocida dentro y fuera de la provincia de Huelva por sus tareas agrícolas, por los frutos que se recolectan cada temporada en sus 44 hectáreas de fresa y 60 de frutales de hueso. Pero, además, la familia Martín ha sabido ir siempre más allá. En su finca, ubicada en Lepe, ha tenido contratados esta temporada a 740 trabajadores en plena campaña, de los que el 20 ó el 30 por ciento han sido extranjeros. Ahora, tras una temporada dura en lo climatológico, los Martín se han reunido con los 340 trabajadores que aún les acompañan para decirles “hasta pronto”, hasta la próxima campaña, porque, según explica el cabeza de familia, “el alma de la empresa son los trabajadores”. En Agromartín conviven durante la mitad del año personas de siete nacionalidades que encuentran, en su mismo centro de trabajo, un lugar donde poder vivir, poder integrarse –reciben clases de castellano, de cultura española, Internet, entre otros-, y ganarse el jornal para poder mantener a su familia el resto del año. Todo esto en un entorno adornado con geranios, margaritas, una gran fuente a los pies de la jaima. En este enclave, las más de 300 trabajadoras entonaron sus mejores cánticos, aportaron color a una mañana calurosa y dieron la bienvenida a las autoridades, miembros de ONG, sindicatos, empresarios del sector a la que sería su fiesta de despedida. Tras avanzar por un largo pasillo de mujeres, la leche y los dátiles se ofrecieron a la entrada a la jaima. En ella, estas mujeres bailaron, cantaron y hasta se atrevieron con las sevillanas. El padre de todo esto, José Antonio Martín, apuntó que “se ha conseguido preservar la campaña con el esfuerzo de todos” y que esta entidad trata, cada día, “de dar más calidad de vida a los trabajadores”. Por su parte, el gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fresa de la provincia de Huelva (Freshuelva), Rafael Domínguez, aseguró que Agromartín es una empresa “modélica, ejemplo y guía para las demás”, así como apuntó que la fresa “es esto, es convivencia, es interculturalidad, es desarrollo sostenible y medio ambiente”. Por su parte, el alcalde de Cartaya, José Antonio Millán, alabó el “buen comportamiento profesional de todas las mujeres que vienen a España. Os habéis ganado a todos los empresarios”. Además, apuntó a las marroquíes que “no dudéis de la obligación de retornar. No os dejéis engañar por pillos y os quedéis de forma ilegal porque la que vuelva tiene el compromiso de que volverá a venir y nos volveremos a ver en la campaña”. Para el subdelegado del Gobierno en Huelva, Manuel Bago, “la realidad del campo no sería la misma si no fuera por vosotros” y dio a las trabajadoras las gracias por su “esfuerzo”. Festín multicultural. La despedida se cerró con un almuerzo con productos de todas las nacionalidades presentes en la empresa. Con banderitas de sus países de origen que los diferenciaban, se mezcló el cuscús con los plátanos fritos, el cordero, la tortilla de patatas y, lo que es más importante, lograron aún más, que la convivencia fluyera en esta finca. Este trato a sus empleados no es por casualidad. José Antonio Martín relata que sabe muy bien lo que significa emigrar. Lleva 30 años como autónomo y no siempre se ha dedicado a cultivar la tierra, antes estuvo en el mar. Con una veintena de años se marchó a Angola, como marinero, y consiguió reunir dinero para adquirir su primera hectárea de tierra. Ahora, con 52 años, tiene claro como debe tratar a sus empleados, a los que les dio las “gracias por ser como sois”. En la finca se oyó adiós en castellano (de los españoles y los ecuatorianos); Довиждане (de los búlgaros); la revedere (los rumanos); Ma'a ElSalama (los marroquíes); au Renoir (de los senegaleses) y do widzenia (de los polacos). Hasta la próxima campaña. |




























