- Es la primera vez que un ganadero preside esta institución, ¿qué cree que puede aportar siendo un profesional del sector?
Es la primera vez y ha sido a propuesta de los industriales, algo que me honra muchísimo. Creo que puedo aportar la defensa del cerdo ibérico y su norma de calidad; la protección a la raza ibérica y la dehesa, dentro de la Denominación de Origen Protegida (DOP) y fuera de ella. Este sector tiene futuro siempre y cuando se proteja nuestras dehesas y la raza ibérica que son nuestro patrimonio. Y, por supuesto, aportaré trabajo y dedicación.
-¿Cuál es su principal objetivo dentro de la DOP?
El prioritario es el cambio de nombre de Denominación de Origen Jamón de Huelva a Jabugo. Lograr este cambio sería un revulsivo para el sector que en el momento crítico de la economía actual recibiría un empuje comercial. Otros serían la ya mencionada protección de la raza ibérica y el tercero sería internacionalizar más nuestros productos, para que logremos rentabilizar mejor nuestras industrias y explotaciones.
-¿En qué punto se encuentra el cambio de nombre?
No se entiende por qué está siendo algo tan lento y costoso, ni por parte del sector ni por la del Ministerio de Agricultura tampoco. Tampoco se llega a entender por qué una entidad como Sánchez Romero Carvajal puede oponerse si no le afecta en nada. Que una empresa, que es una de las señas de la Sierra de Huelva esté tratando de hipotecar el futuro de la misma es algo inconcebible, máxime cuando ellos pueden seguir marcando con Jabugo sus piezas. No alegan ningún motivo para no querer el cambio, simplemente se oponen.
El interés general de un sector económico no puede estar nunca en manos de una empresa privada. Si al final el cambio de nombre no se produce, quién nos puede asegurar que mañana Sánchez Romero o cualquier otra empresa que usa el nombre de Jabugo, no se venda a una multinacional China o empiecen a marcar ejemplares en Portugal, dejando el capital de la Sierra en manos de chinos, italianos o la multinacional de turno que venga con dinero. Por ello, tenemos que protegerlo, ya que la marca Jabugo es, junto con la raza y las dehesas, lo que debe de poner en valor a la Sierra de Huelva.
-¿Cuáles son los puntos fuertes del sector?
Fundamentalmente la calidad. En la DOP no nos marcamos como objetivo la cantidad, sino seguir fieles a las características de nuestros productos. El consumidor tiene que tener la certeza de que va a recibir exactamente lo que paga. Si compra un “summun” va a tenerlo de verdad. Un mercado saturado de productos dónde se marcan como ibéricos y de bellota, sin serlo realmente, confunde al consumidor y desde la DOP entendemos la importancia que tiene aclarar y facilitar al consumidor la decisión y la compra en esta vorágine de nombres y apellidos.
-¿Y en qué sois aún débiles?
Aunque ya he comentado que apostamos por calidad por encima de cantidad, la Sierra de Huelva debe estar unida para tener la cantidad y el volumen suficientes para poder incrementar el esfuerzo comercial y lleguemos a más mercados.
A nuestro favor en el mercado tenemos la marca (Jabugo), que llega por sí sola. Es la marca gastronómica más importante de España y no existe una que tenga más fuerza. Por ello queremos, por el bien de la Sierra, protegerla y potenciar su promoción.
-¿Con la crisis disminuye el consumo de productos certificados por otros de baja calidad?
Respecto al sector en general si se ha notado la caída. Que el consumidor opte por el precio es lo normal. Pero en la DOP es diferente porque ofrecemos el producto estrella, del que no existe cantidad suficiente en el mercado como para llegar al colapso y sigue teniendo demanda.
Actualmente el industrial está notando que se venden más productos certificados con la DOP que los mismos sin estar certificados. Por ello, la marca DOP debe de ser un paraguas de protección y relanzamiento para el industrial y el ganadero, que le ayude a rentabilizar mejor las industrias y explotaciones.
-Uno de los últimos logros de la DOP fue conseguir que China no pudiera usar la marca Jabugo. ¿Suele ocurrir a menudo?
Recientemente hemos tenido dos casos curiosos con la marca Jabugo. Uno fue hace cuatro años, cuando la embajada española en China descubre el registro de la marca Jabugo y llama a la DOP. Curiosamente, lo deja en manos de Jamón de Huelva, al entender que la marca Jabugo es algo nuestro. Nuestros abogados comienzan a trabajar y se frustra este intento, con todos los costes asumidos por nosotros.
Otro tiene lugar cuando el Rey Don Juan Carlos entrega al presidente francés, Nicolás Sarkozy, el Toisón de Oro, la más alta condecoración que entrega la Corona. Entonces, el actual presidente, Mariano Rajoy, tiene a bien el regalarle un DOP Jamón de Huelva y nos solicita uno “de los de Jabugo de toda la vida”.
Si tanto la embajada como el Gobierno entienden que la DO Jamón de Huelva es Jabugo, no podemos entender cómo no permiten el cambio de nombre. Respecto a lo del uso de la marca, es algo habitual puesto que todo el mundo quiere plagiar lo bueno, y la marca Jabugo es la mejor.
-En un área tan tradicional como el ibérico la innovación se abre paso. ¿El loncheado es parte del futuro del sector?
Desde hace años estamos viendo que al consumidor hay que facilitarle el consumo. Ahora los industriales hacen un loncheado fantástico, que ha mejorado mucho. Abres el paquete y comes, sin que pierda un ápice de calidad, ni aroma, ni sabor. La sociedad y los hábitos de consumo nos obligan a modernizarnos y tener una pata de jamón en casa a veces ni es práctico ni culturalmente es algo que, en otras culturas, el consumidor esté acostumbrado; por lo que el loncheado aporta comodidad y calidad, al tener en casa el mejor jamón cortado por grandes maestros.
-¿Qué atributos vendería del jamón de Huelva?
Gastronómicamente, sólo hay que mostrar el plato, con el jamón cortado, viendo las vetas y oliendo su aroma y probarlo. Además, se trata de un producto que nace y crece en un ecosistema único, las dehesas, con una raza, la ibérica, que es espectacular, con grandes cualidades gastronómicas y para la salud, de hecho, se le llama ‘olivo con patas’. Por todo ello, el jamón ibérico es el producto gastronómico español por excelencia, pero además es un producto muy beneficioso para el organismo, que potencia los ácidos grasos, y que podría venderse perfectamente en una farmacia.